Hoy me desperté a las 4 am y es terrible.

Madrugar para viajar o para una reunión es fácil, pero para correr o hacer ejercicio es muy difícil, sentimos que no se puede, qué necesitamos dormir más, que debemos aprovechar que aún tenemos más tiempo.

Pero algo que he descubierto, es que si luego de despertarnos la primera vez, preferimos dormir un poco más, no sirve de nada…. Porque cuando suena la alarma que la noche anterior pusimos muy animados, la cambiamos para que suene una o dos horas después, nos levantamos aún más cansados y el problema es que ahora  es obligatorio despertarse. Nos despertamos más perdidos, más pesados, vemos más borroso y nos cuesta aún más hacernos la idea, que cuando nos paramos al baño o cuando nos paramos a apagar e incluso a cambiar la alarma.

Aún más sorprendente que saber que entre más duerma más cansado me levanto. Es, saber que el primer enemigo al emprender este camino de disciplina y esfuerzo, soy yo.

 

Porque es sorprendente como antes de acostarme, incluso antes de llegar a mí casa la noche anterior, ya estoy poniendo excusas para no madrugar y hacer deporte, excusas como:

-«ya esta tarde, no voy a poder madrugar mañana»

-«hoy cene carne y tomé cerveza, y leí que no es bueno correr cuando uno come carne o toma cerveza»

-«mañana tengo que hacer tal cosa, y si madrugo voy a estar muy cansado»

-«he tosido dos veces mejor no madrugo, que tal me enferme»

-«parece que va llover mañana, mejor no me levanto»

-«mañana mejor hago ejercicio por la tarde»

Y ni siquiera intentamos poner la alarma, simplemente nos damos por vencidos, sin saber cómo nos sentimos al levantarnos.

Y debemos comprender e interiorizar que en este camino no hay excusas, no hay festivos, y la decisión es nuestra.

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